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Bancamiga celebra los 92 años de la súper enfermera de Venezuela




Con tono sereno y actitud afable María Teresa Párima relató sobre su trayectoria en el área de la salud, específicamente en la enfermería, en la que suma 71 años de servicio. En esta ocasión Bancamiga conversó con esta heroína que representa una figura referente para los venezolanos.

Ataviada en su impoluto traje blanco esta servidora social cumple hoy 92 años de edad y recordó sobre sus inicios en esta profesión.

“Estudié en la Escuela Municipal de Enfermeras en El Paraíso, quinta Los Laureles en 1948. De allí empecé en el Hospital del Puesto Socorro de Salas donde realicé mi posgrado en Anestesiología. Luego pasé al Hospital Vargas a cargo del doctor Pascual Scannone”, señaló.

En 1951 recibe el diploma de Técnico en Anestesiología y sigue trabajando en el Hospital Vargas hasta 1958, pero con la caída de Pérez Jiménez, solo los médicos siguieron ejerciendo esta especialidad de la medicina.


Carrera a favor del servicio público

A finales de los 50, se le otorga la dirección del Hospital de Niños J.M. de los Ríos. Luego en 1960 comenzó a trabajar en la Cruz Roja Venezolana y, desde ese momento, permanece en esta institución a la que llama su “primera y única casa”.

Actualmente, se desempeña como directora del Servicio de Enfermería y ejerció funciones en la especialidad de anestesia hasta 1973.


María Teresa, una mujer de fe

Nació en el seno de una familia formada por 12 hermanos, 6 hembras y 6 varones. “Nunca tuve hijos, ni me casé. Sigo soltera y sin compromiso”, bromeó.

Al consultarle sobre su rutina diaria detalló que se despierta todos los días a las tres y media de la madrugada, sin falta, lo que la convierte en una mujer metódica.

“Lo primero que hago al despertar es rezar el santísimo rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia, después hago mis ejercicios que pueden ser abdominales, que los alterno con la meditación. Luego preparo mi desayuno y tengo mi hora fija para salir al trabajo. A las cinco y media de la mañana ya estoy en la Cruz Roja”, puntualizó.
 
 
 
 

Vocación y sensibilidad

Al llegar a su puesto de trabajo lo primero que hace es supervisar la guardia nocturna y brindar apoyo al equipo en caso de que tengan algún inconveniente.

“Generalmente me dedico a tratar todos los días con pacientes porque son los que más me necesitan y siempre trato de darles amor, cariño y atención porque si a alguien le colocan una inyección y no hay humanidad ante el dolor del paciente no estamos haciendo nada. En cambio, si yo le hablo quizás puedo calmar y hacer más llevadera su experiencia”, relató.

Subrayó además su vocación por ayudar a otros. “Me siento sumamente contenta ayudando al prójimo porque eso fue lo que Dios me dejó como misión, ayudar a los enfermos y aliviar su sufrimiento”, manifestó.


Secretos de la sempiterna

Para mantener su lozanía y lucidez afirmó que es importante mantener a diario un estilo de vida saludable.

“Yo digo que primero la salud. El cuidado que uno tiene por el cuerpo. Por lo menos el ejercicio es muy importante, la alimentación y la calidad de vida que uno lleva a diario. No tener vicios, no fumar, no beber y tener mucha paz interior”, aseveró.


Al gremio

Al finalizar hizo un llamado al gremio médico a que se superen y pongan en marcha la investigación para enfrentar enfermedades degenerativas como el cáncer y Alzhéimer. Con todos estos conocimientos y la aplicación de la medicina preventiva y curativa es posible seguir adelante.

“A los venezolanos les mando un mensaje para que saquen el país adelante y a Bancamiga que los felicito que sigan preparándose y siendo personas bondadosas y disciplinadas”, concluyó.